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EL LODO Y EL LOTO

La mayoría de gente le teme al sufrimiento. Pero el sufrimiento es una especie de lodo que ayuda al loto de la felicidad a crecer. No puede haber flores de loto sin lodo. —Thich Nhat Hanh.

Thich Nhat Hanh es un monje vietnamita y uno de los maestros Budistas Zen más conocidos en el mundo. Su libro, Sin Barro, No Crece el Loto, resonó profundamente en mí durante los momentos más difíciles de mi proceso de sanación. Incluso llamé a la casa que construimos mi marido y yo “Casa Lotus”, y titulé mi libro En Camino a Casa Lotus.

El mensaje principal de Sin Barro, No Crece el Loto es que el sufrimiento es necesario para la felicidad. Justo como la flor de loto crece mejor si es plantada en el barro o el lodo, la paz y serenidad que buscamos, frecuentemente crecen en la oscuridad, en temporadas difíciles en la vida. Muchas veces le tememos al dolor, le huimos, nos resentimos con él; pero el dolor es parte de nuestra existencia. Esconderse de él es esconderse de la vida misma.

El sufrimiento físico y emocional por el catastrófico error de un cirujano no sólo se sintió como un lecho de lodo en mi vida, se sintió como un océano de lodo. Por mucho tiempo, no pude ver más allá de la oscuridad y la desesperación. El error no tenía sentido, y esa carencia de sentido era frustrante. ¿Por qué el cirujano no puso más atención? ¿Por qué el informe general etiquetó mal la glándula suprarrenal que había que extirpar? ¿Por qué estaba sufriendo tan innecesariamente?

Me sentía una víctima. Esto me lo habían hecho a mí, sin ningún error de mi parte; y aún así, yo tenía que vivir con las consecuencias para siempre.

El problema con ser una víctima, sin embargo, es que te deja sin poder, débil. Te despoja de tu agencia, es decir, de tu capacidad de elegir tu propio camino. Perjudica tu autonomía, que es tu derecho a ser libre del control de fuerzas externas. Y envenena tu identidad, que es tu propia visión de quién eres.

En lugar de verme a mí misma como una víctima del lodo, tuve que aprender que mi dolor y sufrimiento estaban creando una belleza que, de haber ocurrido distintamente, nunca hubiera existido. Sufrimiento no era el enemigo. No podía rendirme, pero tampoco podía resentirme. En cambio, aprendí a utilizarlo, apoyarme en él, aprender de él.

Comencé a ver lotos en el lodo. Y cuando encontré el loto, el lodo tomó una belleza propia.

A lo largo de mi proceso de sanación, he aprendido mucho sobre el lodo. ¡Más de lo que alguna vez deseé saber! Pero no lo cambiaría por nada. Aquí tienes cinco “Perspectivas del lodo”, o formas de ver el dolor, que me han ayudado a recorrer mi camino.

Respeto

Respeta tu dolor. Honra el sufrimiento por lo que es: una fuerza en tu vida de la que no siempre puedes escapar. Aprende a reconocer su presencia sin resentimiento ni desesperación. Es una fuerza que merece ser reconocida.

Además de tu respeto hacia el dolor, respétate a ti mismo y a tu viaje. Eres una persona fuerte, sabia y capaz. No permitas que el pánico o el miedo escriban tu historia. Inhala la gracia del viaje, exhala el respeto por tu resistencia.

Gratitud

Al final de cuentas, el sufrimiento es un aliado. Es un amigo. Es una fuerza que trabaja por tu bien, aunque ahora mismo te suene imposible. Los momentos de oscuridad te están formando, transformando; te están haciendo crecer. Si puedes agradecer al dolor lo que está logrando, mantendrás tu perspectiva equilibrada. Serás beneficiario del proceso en lugar de una víctima del mismo.

Paciencia

El lodo viene primero, y siempre hay un tiempo de espera antes de que el loto florezca. Justo ahora, las circunstancias a tu alrededor pueden parecer contradictorias a la visión de felicidad que vive en tu cabeza, pero dale tiempo. Hay una flor creciendo incluso si no puedes verla. Deja que el problema haga su trabajo. Deja que el dolor tome su curso. Esto no es pasividad, es más bien perseverancia: fuerza silenciosa bajo presión.

Humildad

Somos pequeñeces en el universo, y es bueno recordárselo a uno mismo. El éxito que viene fácilmente, tiende a hacernos arrogantes y distantes, pero la felicidad que viene después del sufrimiento nos hace compasivos, piadosos, y amables.

Aunque seas pequeño, eres suficiente. Justo como eres. Humildad significa saber quién eres y quién no eres, y tener confianza en ti mismo a partir de ello.

Fe

Mi amiga, mi amigo, créeme: las cosas mejorarán. Cree en un mejor mañana. El lodo no te define, sólo te prepara para un futuro más hermoso. Sí, honras el dolor, y estás agradecido por él, y le tienes paciencia, y te mantienes humilde por él; pero también tienes fe porque el dolor no puede retenerte. Sólo puede moverte en dirección recta, hacia adelante. Escondida en el lodo, tu flor está creciendo. Puede que sea lento, incluso invisible, pero es imparable.

 Te alzarás. Tu belleza florecerá. Tu felicidad y paz prevalecerán. Estoy pensando en ti y orando por ti. Puede que estés rodeado de lodo, pero eres una flor de loto.