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La verdadera razón por la que celebro mi 40º cumpleaños

Hace unas semanas, alcancé un logro importante: mi cuadragésimo cumpleaños.

A menudo, los cuarenta se acercan acompañados de una dosis de pavor. Los múltiplos de diez van creciendo y hemos alcanzado el periodo conocido como mediana edad: el comienzo, tememos, de un largo y empinado tobogán.

Pero para mí, los cuarenta tienen otro significado por completo. Habiendo sobrevivido al devastador error de un cirujano, cuando la supervivencia estaba lejos de ser un hecho, y habiendo lidiado con consecuencias de salud a largo plazo cada día desde entonces, estoy llena de gratitud simplemente por estar viva. No podría sentirme más bendecida por estar rodeada por mi hermosa familia y amigos, quienes estuvieron a mi lado durante mis días más nublados, sostuvieron mi mano e hicieron la luz al otro lado mucho más brillante.

Cierto, los días en los que podía lucir un bikini quedaron muy atrás, no debido a la edad sino a las múltiples cirugías que destruyeron permanentemente la musculatura de mi zona abdominal. Cierto, que muy a menudo puedo llegar a sentir una aparición repentina de fatiga, como una manta pesada cubriendo mi cuerpo, no porque estoy envejeciendo –aunque sí lo estoy– sino porque nuestras glándulas suprarrenales, pequeñas pero poderosas, ejercen una profunda influencia en nuestro bienestar físico y emocional, y yo vivo solamente con un 40% de una glándula suprarrenal.

Pero vivo. Estoy aquí para contar mi historia, y para celebrar ese milagro. Y los cuarenta son un bendecido recuerdo de ese hecho.

Si tú, como muchos otros, tienes sentimientos encontrados conforme te aproximas a los cumpleaños importantes; si te encuentras insatisfecho con la imagen de ti envejeciendo en el espejo y deseas dar marcha atrás al reloj; recuerda lo que te hace sentir agradecido. Puede que tome algo de práctica, pero empieza, simplemente, por hacer una lista de bendiciones.

¿Mi lista? Mis tres hermosos hijos. Mi esposo, Eduardo. Mis padres, hermanos y sobrinos. Mi hogar. Mi estudio de arte y mis amigos. Los momentos que paso con la gente que amo, las risas que compartimos, las lecciones que aprendemos de nuestras lágrimas. Esas bendiciones que se multiplican cada día, todos los días.

Y estoy agradecida por la oportunidad de estar aquí, cumpliendo sueños tales como publicar un libro y conectar, queridos lectores, con ustedes.